EL BENEFICIO DEL KARATE-DO EN LOS NIÑOS

El karate mejora la coordinación y enseña a los niños a respetar a los demás.

Aunque para muchos padres el karate es sinónimo de lucha y agresividad, es una actividad muy recomendada para todo tipo de niños, desde el más hiperactivo hasta el más tímido, una forma de conocerse a sí mismo y de desarrollarse positivamente como personas.


El Karate es una de las artes marciales milenarias cuyo objetivo no era otro que la autodefensa. Hoy en día se ha convertido en un deporte organizado con sus correspondiente reglas, aunque no está incluido dentro de las competiciones olímpicas. Este arte marcial se basa en la lucha de uno contra uno, siempre siguiendo las reglas impuestas.


¿Cuándo practicarlo?

El karate puede ser practicado por los niños y las niñas a partir de los 4 años, que es cuando su aparato locomotor está terminando de desarrollarse y los niños ya controlan sus movimientos y son conscientes de hasta dónde pueden llegar. Ahora bien, en función de la edad de los pequeños, así serán los tipos de ejercicios y técnicas que se realicen durante las clases:

  • Karate para niños de entre 4 y 6 años: en esta etapa de iniciación a la arte marcial, los niños y niñas, de una forma siempre divertida y amena, aprenderán poco a poco lo que significa el karate y todo lo que implica. Aprenderán a canalizar su energía y su fuerza, a respetar a los demás compañeros y al profesor y a que conocerse mejor a sí mismos. Además desarrollarán sus capacidades, habilidades y potencial dentro del deporte, lo que podrán extrapolar a su vida diaria.
  • Karate para niños de entre 7 y 10 años: a partir de los siete años es verdaderamente cuando el niño o la niña empieza a practicar karate. Los profesores durante las clases enseñan a los pequeños técnicas, movimientos, figuras propias de este arte marcial. En este etapa, a medida que aumenta el aprendizaje, el niño realiza una serie de exámenes que le permiten cambiar el color de su cinturón, esto es, aumentar su nivel de karate.
  • Karate a partir de los 11 años: las clases de karate a partir de esta etapa ya son muy similares a las de los adultos. Empiezan los combates y las competiciones, fortaleciendo el cuerpo y adquiriendo una disciplina muy severa.

Además de lo útil que puede ser como método de defensa personal, el kárate es uno de los deportes más completos física y mentalmente a los que puedes apuntar a tus hijos. Los niños y las niñas se divierten mientras aprenden disciplina, tolerancia y respeto y fomentan su desarrollo óseo y muscular.

Beneficios del Karate para los niños.

 

Al igual que en la práctica de otros deportes, no se debe abusar y dedicar excesivo tiempo al karate, el niño o la niña tiene que hacer otras actividades, jugar, hacer los deberes, estar en familia o, simplemente, descansar y no hacer nada. Por ello, se recomienda que se acuda a clases de karate entre dos y tres veces por semana, con una duración de entre una y dos horas por sesión.

 

En cuanto a los beneficios de este arte marcial, pueden destacarse, tanto a nivel físico como psíquico, los siguientes:

  • Mejora la coordinación psicomotriz.
  • Desarrolla las destrezas, los reflejos y las reacciones.
  • Descarga energía.
  • Enseña educación, disciplina y respeto a todo el que nos rodea.
  • Favorece el aumento de la concentración.
  • Ayuda al niño a conocerse más y controlarse a sí mismo.
  • Enseña valores fundamentales como la tolerancia y la responsabilidad.
  • Genera la confianza de los niños en sí mismos.
  • Desarrolla la fuerza, el equilibrio, la velocidad y la flexibilidad.

El color de los cinturones de Karate

Al igual que en el judo y el taekwondo, el karate consta de una serie de niveles, denominados danes, que se diferencian a simple vista por el color de los cinturones que llevan los niños.

 

Originalmente sólo se empleaban el color blanco y negro, utilizando el blanco los alumnos y el negro los profesores, pero ahora son siete los colores empleados. Se empieza por el color blanco para después pasar al amarillo, naranja, verde, azul, marrón y terminar con el negro.

 

Además, también existen niveles intermedios; por ejemplo, los niños más pequeños pueden pasar del blanco al celeste antes de llegar al amarillo, o los niños pueden estar en la transición entre un color y otro, llevando todo el cinturón del mismo color excepto la punta, que es del color del nivel al que se va a pasar.


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